Esta obra representa una figura envolvente, conformada por capas fluidas en blanco, gris, negro y suaves toques rosados. La silueta parece flotar en el lienzo, capturada en un instante de introspección. El trazo gestual y superpuesto genera un efecto de movimiento contenido, como si la figura se recogiera sobre sí misma en un gesto de protección. Es una pieza contemporánea, con una fuerte carga poética y visual que invita a una contemplación pausada y sensible.
Ideal para un dormitorio o pasillo de transición, aportando una presencia artística elegante y emocionalmente sutil.











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