Una figura abstracta construida con bloques de color superpuestos sugiere una presencia humana estilizada. Los verdes, terracotas y azules suaves conviven en un juego de formas que, sin ser explícitas, despiertan la imaginación. La pincelada tiene un aire pictórico, casi intuitivo, que transmite emoción y profundidad. Es una obra que equilibra lo figurativo y lo abstracto con maestría.
Perfecta para colocar en un rincón artístico del hogar, como un estudio o salón moderno, donde destaque como punto focal y conversation starter.










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