Una delicada composición botánica en la que flores de tonos suaves –naranjas, violetas y amarillos– emergen de un tarro de cristal transparente. La ilustración, de estilo acuarela, capta la frescura de las flores silvestres recién cortadas, resaltando sus formas con una estética minimalista y limpia. La transparencia del tarro añade profundidad y juego visual sin recargar la escena. Esta obra tiene un encanto discreto, casi poético, y transmite una sensación de calma y simplicidad natural.
Perfecta para un dormitorio o una entrada, aportando un toque de frescura, ligereza y dulzura orgánica.










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